Creación y recolección de cosas bonitas, interesantes y entretenidas.
¡Espero que os guste!

sábado, 3 de noviembre de 2012

¿Para qué sirve un cuento?



 Los cuentos tienen, para los niños, la misma seriedad  y verdad del juego: Les sirve para esforzarse, para conocerse, para medirse... por ejemplo, con el miedo. Si su madre o su padre le explica el cuento de Pulgarcito, abandonado en el bosque con sus hermanitos, el niño no teme que a él le pase lo mismo y puede centrar toda su atención en la astucia del minúsculo héroe. Aunque aparezca en el cuento un monstruo horrible, o el lobo feroz, la voz maternal, en la paz y en la seguridad de su casa, le permite al niño incluso "jugar a tener miedo". En estas circunstancias sería suficiente lanzar una zapatilla para alejar al lobo.
(Gianni Rodari)

El cuento motor

Buscando por la red links sobre literatura infantil y juvenil he encontrado un recurso didáctico  que me parece muy interesante: El cuento motor. Con él, los maestros  y futuros maestros, podemos utilizarlo  en el aula para mejorar la expresión corporal, la capacidad creativa y la imaginación. 

El reloj dormilón Entre paréntesis y en color naranja puedes ver las aclaraciones sobre los movimientos que se deben realizar a la vez que se cuenta el cuento.

Vivía entre todos los relojes del reino uno al que llamaban el reloj Dormilón. Porque desde su nacimiento nunca había sido capaz de marcar bien la hora y por lo tanto como el tiempo no pasaba para él, siempre estaba durmiendo.
Toda esta historia ocurrió en Relojelandia, el país de los relojes, donde nacen todos, todos, los relojes que existen en el mundo entero.
Aquella mañana, Dormilón se despertó a las 12. Vamos a imitarle.
Comenzó moviendo el pie derecho, más tarde el pie izquierdo, movió los hombros, el cuello y por fin aunque es muy perezoso decidió levantarse. Cuando ya estaba levantado comenzó a llorar, y a pensar tristemente:
Soy el reloj más desgraciado de todos los relojes del país, todos funcionan perfectamente y pronto podrán irse al reino de los hombres, pero yo por tonto y dormilón, tendré que quedarme en mi país con todos los viejos relojes.
Y pensando en los viejos relojes comenzó a andar, siguiendo algún ritmo, todos imitamos:
·                                 A un anciano con su joroba
·                                 Andando a 4 patas.
·                                 Cojeando de un pie.
·                                 Y otras más que se le ocurrieron.
Mientras tanto en un lugar apartado del reino, se encontraba Temporín (el mejor amigo de Dormilón) reunido con todo el pueblo, para buscar una solución al grave problema de Dormilón.
Todos estaban sentados, cuando de pronto Temporín se levantó y dijo: “El que supere la prueba será el encargado de ir a la casa de Agujín-tin-tin (el gran mago de la montaña) y pedir consejo.
La prueba consiste (hagámosla):
Como veréis hay colocados sobre el suelo 4 aros, por los cuales deberemos de pasar.
·                                 Por el primero con dos apoyos, pero colocados dentro del aro.
·                                 Por el segundo con dos apoyos, pero uno colocado dentro del aro y otro fuera.
·                                 Por el tercero con un solo apoyo colocado dentro del aro.
·                                 Por el cuarto con un cuatro apoyos colocados en el centro del aro.
Todo tiene que hacerse en 1 minuto. Quien no se equivoque será el encargado de ir al monte Fantástico y a la casa de Agujín-tin-tin.
Todos los habitantes de Relojelandia realizaron la prueba y el más rápido de todos fue Temporín, el gran amigo de Dormilón, quien muy decidido recogió lo más importante de su casa y partió al largo viaje.
Primero iba muy rápido, dando saltos de alegría:
1º sobre sus dos pies.
2º sobre un pie nada más.
3º sobre sus talones.
Daba saltos y saltos de un lado para otro tomando al final las posturas más extrañas que puedas imaginar. Cuando se cansaba de dar saltos, continuaba dando volteretas, por todas las zonas de césped que encontraba a su paso. Daba volteretas hacia delante y hacia atrás.
Entre saltos y volteretas no se dio cuenta de que ya había llegado a casa del mago. El mago estaba en la puerta de su casa y corriendo preguntó a Temporín lo que ocurría; éste le contó el problema que tenían en el pueblo con Dormilón.
Agujín-tin-tin después de pensar un largo rato, decidió que lo mejor era ir al reino de Tuerquilandia donde había una hermosa tuerca que era mágica y que se era utilizada por Dormilón, lograría solucionar su problema.
Temporín volvía a saltar de alegría porque seguramente Dormilón quedaría curado, gracias al buen mago.
Pero para llegar a Tuerquilandia, deberá atravesar diez extraños países, cada uno de los cuales posee una enorme locura que se contagiaba a todo el que llegaba a ese país, por esto sería peligroso si Temporín se contagiaba en alguno de ellos. A pesar de esto el amigo de Dormilón optó por ir. El primer país en el que penetró fue Bambolín “El reino del balón”.
Todos sus habitantes no paraban de lanzar un balón hacia arriba parándolo cada vez con una parte distinta del cuerpo y nombrándola. La paraban con:
·                                 El pie.
·                                 La mano.
·                                 La rodilla
·                                 La cabeza
·                                 El codo
Temporín comenzó a realizar todo lo que aquellos habitantes hacían.
Pero muy pronto se dio cuenta de que tenía que continuar buscando la tuerca mágica. Y traspasó la frontera de aquel país. Se sentó un momento para descansar y poder entrar en el segundo país. Este país se llamaba Lateralilandia. En éste todos los habitantes se lanzaban pelotas, pero lo único que importaba era recoger con la mano no dominante. Porque un gran mago se había encargado de paralizar las manos dominantes a todos los habitantes. ¿Nos saldrá a nosotros?
Estuvo Temporín inmerso en esta locura muy poco rato porque le parecía muy aburrida, así es que no tuvo ningún problema para poder traspasar la frontera de salida. Después de un pequeño descanso decidió penetrar en el tercer país, se llamaba Espacilandia.
Era un país enorme, sin embargo, sus habitantes se empeñaban en desplazarse de un sitio para otro, pero sólo por el centro del país, dejando todo lo demás vacío. Hagámoslo.
Todos se desplazaban por el centro, sin embargo, lo hacían con tal cuidado que no chocaban, porque si esto ocurría caían tendidos en el suelo sin saber por cuánto tiempo. A Temporín le parecían tontos, pero poco a poco fue entrando en el juego, tuvo mucho cuidado de no chocar con nadie, porque sería un verdadero desastre, no podría recoger la famosa tuerca.
Pronto entró en el cuarto país. Era un país de nombre desconocido porque nadie había logrado salir de él. Cuando entró en él pudo ver como todos sus habitantes estaban colocados en parejas y jugaban a ponerse a la derecha del compañero, a la izquierda, delante y detrás. Uno de ellos siempre ocupaba la misma posición, mientras el otro cambiaba continuamente. A Temporín se parecieron curiosos los términos derecha, izquierda, delante y detrás. No paraba de probar para aprenderlos todos muy bien. Tardó bastante rato en salir de este país. Por fin se dio cuenta de que el tiempo pasaba y debía continuar. Por fin entró en el quinto país, Flexibilandia.
Todos los habitantes de este país estaban preocupados por doblar la cintura y dejando las piernas bien rectas llegar al suelo e intentaban tocar con las manos el talón, sin doblar los pies y hacían muchos más ejercicios.Le resultaron muy difíciles estos ejercicios y no tuvo más remedio que descansar un largo rato. Respiró e inspiró varias veces intentando recuperarse. Siempre por la nariz intentando hinchar la barriga en la inspiración y luego desinflarla.
Pronto pudo entrar en el sexto país, Equilibrín. Ya le quedaba menos. En este país estaban todos los habitantes haciendo equilibrios, sobre un pie, sobre los talones, sobre las puntas de los pies, siguiendo una línea imaginaria, subiendo y bajando de un banco,…
A Temporín le gustaba mucho esto del equilibrio y se quedó demasiado tiempo en este país. Pasó al séptimo país. Este era el más importante de todos, si lograba pasar esta prueba prácticamente estaría todo resuelto. Se llama Ritmilandia, en él se oía una gran música y todos sus habitantes se movían al ritmo de ésta. Cuando la música se paraba, el cuerpo de todos los habitantes se paralizaba por completo y se iba recuperando el movimiento de la siguiente manera:
·                                 Mano izquierda dedo pulgar
·                                 Dedo meñique
·                                 Muñeca y brazo.
·                                 Hombro solo
·                                 Cuello solo
·                                 Cintura solamente
·                                 Tobillo solamente
·                                 Rodilla solamente
·                                 Brazo solamente
·                                 Manos
·                                 Hombros
·                                 Hombros, manos, cuello
·                                 Brazos, hombros.
·                                 cintura
·                                 cintura, hombros, brazos, manos.
·                                 Todo el cuerpo.
A Temporín le costó mucho salir de este país. Estaba muy cansado y aún le quedaban 3 países, así que decidió continuar. Al cabo de un rato entró en Animilandia, el octavo país. Se llamaba así porque todos los hombres de este país andaban de un lado para otro sin chocar, pero expresando alegría, tristeza, asombro, preocupación… había una voz muy fuerte que indicaba en que estado de animo se tenían que encontrar los habitantes, todos tenían que obedecer, porque sino caen tendidos en el suelo y no se pueden levantar hasta que no comienza otro estado de ánimo. A Temporín le resultó muy difícil poder salir de este país, pero con mucho ánimo logró salir y entrar en el penúltimo país. Era el país de los balones, todos los habitantes se desplazaban por el espacio en parejas con un balón, lanzándolo de una manera y recogiéndolo el compañero de otra forma diferente: unas veces la lanza sentado y el compañero la recoge de pie con las dos manos.
Para salir de este país Temporín tuvo que investigar 5 formas diferentes de lanzar y recoger la pelota.
Por fin Temporín pudo salir de este país y por fin pudo penetrar en el último país donde estaba la tuerca mágica. En este país todos los habitantes andaban hacia atrás. Temporín comenzó a realizar el juego y cuando vio que todos los habitantes del país estaban distraídos cogió la tuerca mágica. Pidió un gran deseo, llegar rápido a Relojelandia, donde estaba seguro que lo estaban esperando. El deseo se cumplió y después de dar giros tumbado en el suelo hacia la izquierda y la derecha llegó a Relojelandia. La gente en Relojelandia estaba muy tristes, pero a medida que iba pasando Temporín con la tuerca en la mano, todos reían, saltaban y realizaban giros de alegría.
Temporín corrió en busca de Dormilón, le dio la tuerca mágica y Dormilón empezó a funcionar. El pueblo enteró aplaudía. Para celebrarlo se organizó una gran fiesta en la que todos bailaron y cantaron. Al finalizar la fiesta se fueron a dormir.

jueves, 20 de enero de 2011

En la sociedad de hoy es muy importante la capacidad comunicativa. Las posibilidades de trabajo, estudios, relaciones sociales…etc., dependen, en buena parte, de nuestra capacidad para interactuar con los demás.
En la asignatura Habilidades de la Comunicación Oral y Escrita  hemos tratado   de desarrollar las habilidades  lingüísticas básicas como son la compresión y expresión oral y la compresión y expresión escrita.
 Dentro de estas cuatro habilidades, la expresión oral es la que más complicada me resulta  y la que más tengo que desarrollar.  En ella valoramos la importancia de expresarse con fluidez y claridad.  La buena pronunciación y entonación. Así como saber utilizar los recursos no verbales (Mirada, gestos, movimientos del cuerpo…), para el desarrollo óptimo de las capacidades  para la conversación, el diálogo, el debate, el relato…Durante estos meses he realizado varias exposiciones, comenzando con mi presentación y finalizando con un  monólogo. Aunque,  la percepción que tengo sobre mis exposiciones orales no es completa, pues, mi grado de ansiedad todavía  es alto y  no soy consciente al detalle de ellas, mi autoevaluación es positiva. En la presentación, no controlaba los componentes no verbales, como los gestos y mirada, en los componentes verbales tenía varias muletillas y el grado de ansiedad era bastante elevado, me temblaba la voz y me faltaba la respiración. En mi última exposición mi grado de ansiedad había disminuido un  poco y sentía que controlaba mejor los gestos y la mirada, aunque mi voz seguía temblorosa.  
La compresión oral, es la habilidad lingüística que menos importancia pienso que le damos, pues creemos que somos buenos oyentes. Sin embargo, estamos rodeados diariamente de  malos entendidos. Un ejemplo de ello es el ejercicio que hicimos en clase del dictado de un dibujo. Hay que tener una actitud positiva, poner atención en lo que dice el interlocutor, respetar sus ideas y hacer que se sienta escuchado. Evaluamos la escucha activa, con el cuerpo, con la palabra y con la actitud y la  comprensión de la idea principal y de las ideas secundarias. Creo que tengo una escucha activa y comprensión bastante buena. Dentro de la escucha activa tengo que mejorar la escucha activa con la palabra, como por ejemplo hacer más preguntas.
La expresión escrita es una de las habilidades que quizás más he desarrollado  a lo largo de la asignatura. Hemos trabajado a través de un blog las diferentes expresiones escritas, como la descripciones, narraciones, reflexiones, relatos…. En ella evaluamos la presentación, el contenido y la forma. Al principio, dentro del contenido, me costaba buscar un vocabulario ajustado y sintetizar las ideas principales. En la forma, hacía frases muy complejas y  tenía problemas con la puntuación. Mi resultado, al final de la asignatura, es que sintetizo mejor lo que quiero decir. Las frases son más sencillas y mejor cohesionadas. Mi punto débil es la puntuación, valga la redundancia.
Y por último, la comprensión escrita. Es muy importante entender lo que leemos y cómo lo leemos. En esta habilidad evaluamos la fluidez con la que leemos y su comprensión.  En las primeras lecturas, como por ejemplo, la del Charango, dentro de la fluidez, necesitaba mejorar mi habilidad visual (lectura de búsqueda) y adaptarme al objetivo de la lectura. En la comprensión, tenía que mejorar las ideas secundarias y detalles. Habilidades que he ido mejorando a lo largo de estos meses con las actividades que hemos realizado en clase y con los ejercicios complementarios expuestos para desarrollar dicha habilidad.
Como conclusión diría que aunque tanto en la compresión y expresión oral y escrita, he mejorado a lo largo de estos meses, necesito desarrollar mucho más estas cuatro habilidades  y la única manera de hacerlo es ponerlas constantemente en práctica.



                                                  

sábado, 15 de enero de 2011

ADA sin H

Aunque no lo parece no tiene vocación de maestra,  es reservada, tímida, y le gustaría cambiar su vida. Es orgullosa y rencorosa lo justo.  Lo que no puede esconder es que es totalmente sentimental, romántica, soñadora, cariñosa, inquieta, pasional, sensible, positiva y creativa. Creé en la amistad y en el destino. Le pueden las injusticias que hay en este mundo consumista, por lo que no es nada materialista. Trabaja para vivir y se niega  entrar en el rebaño de las marcas. Es voluntaria en varias ONGs. Está sensibilizada con el medio ambiente. Y es amante de los animales. Tiene quince gatos y un perro que se llama Ariel. Le gusta el cine, el teatro, la música, los cómics y su vicio confesable es que le encantan los videojuegos, es un poco Friki (creo que bastante). Tiene vena de artista, en el pasado cantaba en un grupo, toca la guitarra (tiene una eléctrica buenísima que es su tesoro más preciado), compone, dibuja, escribe…Además, le encanta la fantasía y la magia y le gustaría  que la inocencia de la infancia no se perdiera nunca. Pero, lo más importante para mi, es que ella hace que otros vuelen, espolvoreándoles polvo de hada. Gracias.
 

viernes, 7 de enero de 2011

LEYENDA URBANA. El Mastín Mágico.

Me dijo una amiga mía, que el amigo de un primo suyo, le había contado algo muy curioso que le había sucedido a una chica que vive en un pueblo del noroeste donde él va a veranear. Su  padre es el médico del pueblo y Luisa, que así se llama la chica, es la pequeña de tres hermanas. Ella desde que nació nunca había hablado. Sus padres la habían llevado a lo mejores especialistas. Ninguno de ellos encontraba  razón alguna por la que la niña no articulaba palabra. Fisiológicamente no tenía problemas. Un día, un peregrino, que pasó por el pueblo, le regaló a la familia un perro mastín en agradecimiento a su hospedaje. No se encontraba muy bien de salud y el médico lo acogió en su casa durante su recuperación. Le pusieron de nombre Froilán. Pero el inmenso perro se pasaba los minutos, las horas y los días,  ladrando y aullando. Los vecinos no paraban de quejarse. Por  lo que después de muchas quejas decidieron, con mucha pena, llevarlo a la perrera. Cuando llegó ese día, en el que el mastín Froilan estaba subiendo en el coche de la perrera, Luisa gritó: ¡Noo, por favor! Todos sorprendidos y boquiabiertos por lo que había sucedido, decidieron  quedarse con Froilán. A partir de ese día, el mastín no volvió a ladrar y la hija pequeña comenzó a hablar.

LEYENDA. El Mastín Mágico.

Hace muchos, muchos años en una pequeña ciudad del norte de la Península, habitaba una familia, que se rumoreaba que estaba embrujada. Realmente, no se sabía muy bien por qué, pero el rumor se fue corriendo de unos a otros, año tras año. La gente del lugar temían  relacionarse con ellos por medio que les cayeran alguna maldición.
Esta familia eran los De Carpio, vivían en una gran casa de piedra en el centro de la ciudad. La familia estaba formada por un anciano padre, su hijo y un elegante y majestuoso mastín que vigilaba desde el exterior toda la propiedad. Nunca salían de la casa. Los vecinos les tenían miedo y si alguna ven lo hacían  eran apedreados y tenían que refugiarse rápidamente. Debido a esto,  ellos mismos cultivaban sus propios alimentos y tenían lo imprescindible para poder vivir sin tener que salir de la casa. Un día el anciano padre se puso muy enfermo. El hijo sin dudarlo se tiró a la calle a pedir ayuda pero los vecinos huyeron despavoridos sin escuchar lo que decía el joven. Desconsolado volvió a la casa sin ayuda. Entonces, el precioso mastín observando la  desesperada situación salió  a la calle y se dirigió a la casa del doctor que estaba situada dos calle más abajo. El Doctor Arintero tenía gran prestigio en toda la provincia. Además de buen profesional era buena persona. Estaba casado y tenía dos hijas. La más pequeña había nacido muda. El perro se situó en la puerta y comenzó aullar hasta que consiguió que saliera de la casa. ¿Este no es el perro de los  De Carpio? Se preguntó. Y repente el perro dijo: Si y mi amo está muy enfermo, su hijo ha salido a pedir ayuda pero no le han hecho caso. Le pido, por favor, que vaya a verlo y le recompensaré. El Doctor no daba crédito de lo que estaba viendo, ¿el perro me está hablando? tembloroso cogió su maletín  y fue corriendo hacia la casa, más por miedo a las represalias que por auxiliar a su vecino. El médico llegó a tiempo y pudo salvar la vida del anciano. El hijo no sabía como  agradecérselo a la vez que se extrañaba que aquel hombre hubiese ido en su ayuda. El mastín le dijo al Doctor Arintero que no dijera nada de todo lo que había sucedido y él se lo prometió. Un poco desorientado por todo lo que había sucedido se dirigió a su casa. Al entrar en ella, le estaba esperando su hija pequeña que abrazó a su padre y le dijo: Hola papá.